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domingo, 24 de abril de 2011

Celebran la Resurrección de Cristo en Celaya


*Es el fundamento principal de cristianismo
*Presidió el obispo de Celaya la celebración
*Bendijo el Fuego Nuevo y bautizó a 21 niños

por María de la Paz Rodarte

Ante cientos de fieles que asistieron a la Catedral la noche del Sábado Santo, Monseñor Benjamín Castillo Plascencia, Obispo de la Diócesis de Celaya, ofició la Vigilia Pascual, una de las celebraciones litúrgicas más importantes de la Iglesia, donde además de la bendición del “Fuego Nuevo” y del agua, señal de la Resurrección de Cristo, bautizó en la fe católica a 21 niños.
La celebración eucarística dio inicio a las ocho de la noche con la procesión del Cirio Pascual, conformado de tres pausas antes de llegar hasta el Altar Mayor, donde en cada una Monseñor proclamó la gloria de la Resurrección de Cristo.
La bendición del “Fuego Nuevo” se efectuó en el atrio del sacro recinto, en donde posterior al acto solemne el jerarca católico entró a la catedral seguido de cientos de fieles.
Con el cirio pascual, que Monseñor Benjamín Castillo bendijo, el fuego sagrado que desciende del cielo para anunciar la Resurrección de Cristo.
Posteriormente se dio paso a la lectura de siete textos del Antiguo Testamento, que narran la historia de la salvación del pueblo de Israel, y tres del Nuevo Testamento, que anuncian el cumplimiento de las profecías del Mesías y la salvación de la humanidad, para culminar de la Resurrección con la cual se abrió la Gloria para todos los creyentes, es decir, el aviso de que el hijo de Dios, que murió en cruz, ha resucitado.
En señal de alegría, las campanas de la Catedral repicaron y las lámparas de La Catedral fueron encendidas seguido de una lluvia de aplausos por parte de los asistentes. 
Es tradición católica que durante la vigilia de Pascua sean bautizados algunos fieles, por lo que en esta ocasión el Obispo de la Diócesis bautizó a 21 niños que nacen en la fe católica.
“El bautizarnos no es sólo cumplir con un sacramento más que nos indica la iglesia, es convertirnos constantemente en la fe, permanecer en la vida de cristo; no basta ser bautizados si se vive lejos de Dios; asimismo hay que ser mensajeros del amor de Dios y renacer día a día en una vida nueva”, explicó el Obispo de la Diócesis.
Junto con el bautizó fue realizado el ritual del agua, donde los feligreses expresaron su alegría y disposición a aceptar al hijo de Dios resucitado en una jornada de recogimiento y silencio.
Antes del sagrado sacramento, Benjamín Castillo Plascencia invitó a los padres y padrinos de los niños, así como a toda la ciudadanía, ha que no realicen el acto del bautizó por costumbre, si no por fe, hacerse responsables de la fe que profesaran sus hijos, recordándoles que el bautizó es signo de muerte y resurrección.
La ceremonia, la más larga e importante del calendario cristiano, culminó después con una homilía y la comunión.

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