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lunes, 23 de junio de 2014

Después del tren, el vacío de la ciudad ?

Estación del tren en Celaya, donde quieren hacer un museo.

*Terminado el ferroférico van a retirar las vías y los trenes ya no pasarán por el centro de Celaya
*Convine iniciar trámites para obtener en donación o comodato del derecho de vía del ferrocarril
*Necesario definir el proyecto de futuro para darle la mejor utilidad en beneficio de la población


A. Pérez

Un día ya no pasará el tren por el centro de Celaya.
Un día ya no pasarán los trenes por el centro Celaya. El proyecto de inversión del ferroférico, más de cinco mil millones de pesos, incluye retirar las vías. El reto de autoridades y sociedad es hacer que ese espacio urbano, “vacío”, signifique algo para la ciudad: que le dé esplendor, que comunique, que una lo que ha crecido dividido y que brinde esparcimiento y seguridad.
El riesgo es dejarlo en el abandono, a merced de oportunistas, invasores y delincuentes. Tampoco se puede recurrir a ideas “a vuelo de pájaro”, ni a caprichos de algún regidor, ni a la autoridad “chicharronera” de algún gobernante, del nivel que sea.
Leoncio Pineda Godos, que llegó a Guanajuato con “mala pata” y que en Celaya “metió las dos”, sugiere, para reivindicarse, además de terminar el puente en deuda, que las autoridades y la sociedad deben empezar los trámites ante el gobierno federal para solicitar les ceda, les dé en comodato o en permuta todo lo que va a quedar libre al retirar los rieles y durmientes.
El ferroférico, que consiste en dos libramientos ferroviarios, va en un 60 por ciento de avance; en dos años o en esta administración del Presidente Peña Nieto se va a terminar. Las vías se van a retirar, como está en el proyecto; tienen que ir preparando lo que van a hacer con todo ese espacio: derechos de vías, jardines, estaciones, puentes, etc. La solicitud se tiene que presentar ante el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), que preside la Mtra. Soraya Pérez Munguía. Los trámites son tardados, por eso tienen que empezar desde hoy, para que cuando ya no pase el tren tengan bien definidos los proyectos que van a realizar para aprovechar todos los lugares en beneficio de la sociedad.

SOLO IDEAS Y PROYECTOS CONCEPTUALES
Ismael Pérez Ordaz, presidente municipal.
A este respecto, el presidente municipal Ismael Pérez Ordaz, comentó que hay muchas ideas y proyectos conceptuales, que surgen en pláticas informales, pero nada en concreto: unos sugieren que se convierta en un gran parque lineal  recreativo, otros quieren vías de comunicación rápidas para cruzar la ciudad de norte a sur y de oriente a poniente, otros proponen un tranvía, etc.
Recuerda el alcalde que el gobernador Miguel Márquez planteó que las vías de oriente a poniente y el patio de maniobras, podría utilizarse para las vías y estación del tren Interurbano de pasajeros. Pero también son comentarios que se han hecho, sin ningún proyecto en concreto.
Patio de maniobras de Celaya
Enrique Jiménez Lemus, presidente del Consejo del Instituto Municipal de Información, Planeación y Estadística (IMIPE) comentó que hace poco hicieron un recorrido por los principales puntos de las vías con Javier Hinojosa, presidente del Instituto de Planeación, Estadística y Geografía del Estado de Guanajuato (Iplaneg), quien destacó la importancia de este espacio para proyectar un gran desarrollo bajo el concepto de “ciudades humanas”: vías de comunicación, pero no exclusivamente para vehículos, sino también para peatones, ciclistas y un transporte público adecuado; espacios de convivencia, esparcimiento y cultura.
Sin embargo, coincidió con presidente municipal: hasta hoy sólo son ideas y proyectos conceptuales. Reconoció que no se ha hecho nada en concreto, pues no se pueden invertir recursos públicos en lugares donde no se tiene se tiene la certeza jurídica de la posesión.
Sabe que hay una propuesta de la COPARMEX, porque la hicieron pública en estos días, de impulsar el rescate de la vieja estación del ferrocarril para convertirla en un museo, como está contemplado en el proyecto del Parque Central del presidente municipal, pero es lo único más cercano.
Venustiano Carranza y Alvaro Obregón en 1916 en la estación de Celaya.
La vieja estación del ferrocarril es un edificio histórico, que ya estaba en la época de la Revolución, aunque no en las mismas condiciones en que hoy se encuentra. Ahí llegó Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, a su paso por Celaya, el 6 de enero de 1916. Antes, en 1911 también estuvo de paso Don Francisco I. Madero, quien venía de Guanajuato, con su secretario de Estado y otros funcionarios, como se consigna en documentos del Museo de Historia Regional de Celaya, proporcionados por su director, Rafael Soldara.
Algunas estaciones, rústicamente bellas, como ésta, han ido perdiendo importancia y hoy se encuentran abandonadas, a merced del vandalismo; las que han sobrevivido al progreso y a los embates del tiempo, brindan la oportunidad de conocer la importancia que tuvo el ferrocarril en el pasado, en tierras guanajuatenses. La de Celaya, en la actualidad, tiene una parte ocupada para el encargado de carga y descarga de materiales y equipos que llegan todavía al centro de la ciudad. Hay otras en la región que se han entregado en comodato a las presidencias municipales.
Tomando en cuenta esto, pudiera ser que la gestión de la estación del ferrocarril para un museo sea más rápida, aunque también sería muy limitado. Lo mejor para Celaya es recuperar todos los espacios de ferrocarriles y rescatar los que han sido invadidos para darle una mejor utilidad.
Enrique Jiménez Lemus 
Jiménez Lemus plantea el asunto en dos vertientes: primero, verificar quién tiene la posesión legal de todo lo que se considera propiedad federal, porque hay lugares donde está a cargo del estado, luego hacer los trámites respectivos; y en segundo término, plantear el proyecto de futuro; para ello, hay que crear un comité técnico especializado, con profesionistas que hagan estudios y presenten una propuesta profesional, sin descuidar una consulta a la sociedad.
Hay que verificar también, legalmente, si el gobierno federal firmó un compromiso de ceder al gobierno del estado la propiedad federal de la estación y vías que se van a levantar, a cambio de que el estado pagara la liberación del derecho de vía del ferroférico. Si hay documentos, la gestión de Celaya se facilita.
Reconoció Jiménez Lemus que el trabajo urge, pero primero van terminar con el proceso de integración de los cinco comités para apoyo y consulta del IMIPE, para lo cual han convocado a la sociedad a presentar propuestas, que se recibirán hasta el 25 de junio. Los comités de consulta temáticos, serán: Medio físico natural, Medio físico transformado, Aspecto social, Aspecto económico y Aspecto jurídico-administrativo. Para el caso de la recuperación de las vías y de los proyectos a realizar en estos espacios, tendría que integrarse un comité especial, porque el tema y el trabajo lo ameritan.
Rodolfo Segura Montes, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento, es de los que consideran que las vías existentes se deben utilizar para un tranvía, por lo que trabajará desde su comisión para que no se retiren las vías hasta que se defina lo que se va hacer.
Aunque, más bien, urge definir lo que se va a hacer para que si no se requieren las vías, no se quede después esta carga al municipio.

EL FERROCARRIL EN EL ESTADO GUANAJUATO
Estación del tren en Celaya.
Guanajuato fue uno de los primeros estados del país en obtener, del gobierno federal, una concesión para construir y explotar el ferrocarril para cubrir la ruta de Celaya a León, pasando por Salamanca, Irapuato y Silao, con un ramal a la ciudad de Guanajuato. El decreto de la concesión se publicó en diciembre de 1877, según documentos del Museo de Historia Regional de Celaya (ACM, 241).
El gobernador del estado, en enero de 1878, cedió los derechos a una compañía formada por los señores Franco y Felipe Parkman, Gregorio Jiménez, Francisco Glennie, Francisco Castañeda y Joaquín Hordies.
El trazo de las vías iniciaron en Celaya el 8 de abril del mismo año y se continuaron en forma ininterrumpida hasta el año de 1880, época en que la compañía traspasó sus derechos a la empresa denominada Ferrocarril Central Mexicano, que fue la que concluyó la obra y el 31 de marzo de 1982 llegó a Celaya la primera locomotora. Para ese entonces ya existía una línea férrea del gobierno federal que llegaba hasta la misma ciudad de México y una ruta troncal que llegaba a Ciudad Juárez y Laredo.
“Todo esto ocasionó un gran auge económico y permitió la comercialización de diversos productos guanajuatenses en el centro y en el norte de México. Años más tarde, al estallar el movimiento armado de 1910, el ferrocarril se transformó en un medio de transportación de armamento y de grandes ejércitos, por lo que muchas de las estaciones del estado llegaron a convertirse en guarniciones o en cuarteles temporales de rebeldes o de federales”, así lo consigna México desconocido No. 228 / febrero 1996.
Al correr el tiempo, el ferrocarril fue pasando a segundo y a tercer término, debido a la aparición de otros medios de transporte más rápidos, lo cual no fue suficiente para borrarlo del mapa que, aunque en menor escala, se mantuvo por varios años aun cuando pasó a la iniciativa privada.
En los últimos años, el ferrocarril ha venido recobrando su importancia para la movilización de mercancías, principalmente de procedencia asiática hacia el vecino país del norte, el gran consumidor del mundo.
Saturados los puertos del norte, en el Pacífico, cobró auge el puerto de Lázaro Cárdenas, desde donde están embarcando mercancías por ferrocarril con destino al sureste de estados unidos, mismas que pasan por Celaya, donde se ubica el crucero con más tráfico en el país de las dos líneas férreas más importantes que recorren gran parte del territorio mexicano.
De ahí surgió, en primera instancia, la necesidad del ferroférico, que se planteó por primera vez desde el 2002, a través del Programa Nacional de Convivencia Ferroviaria, para librar la ciudad del paso más frecuente de trenes y para no congestionarla.
El proyecto se fortaleció con la llegada de la armadora de autos Honda, pues el movimiento de mercancía y proveedores va a requerir de este medio de transporte, pero más ágil y más seguro.
De acuerdo al compromiso del gobierno federal con la armadora Honda, el que hoy se toma de referencia para que el ferroférico avance, la obra debe estar terminada en el 2015, cuando la empresa ya esté trabajando al 100 por ciento de su capacidad.
La estación del tren en Ceaya.

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