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lunes, 7 de julio de 2014

Dignifican templo de San Francisco


*La comunidad franciscana en Celaya determinó decorar el templo consagrado a la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad
*Los trabajos se realizan en coordinación y supervisión del INAH, quien determina la forma y colores, dijo el padre Guardián Eulalio Hernández
*El templo actual ha tenido varias intervenciones desde 1728 que se terminó de construir, una de las más importantes fue la de Tresguerras

A. Pérez

La comunidad franciscana dignifica el templo de la Inmaculada Concepción, patrona de Celaya. Las obras, que llevan año y medio, consisten en decorar bóvedas, paredes, pilastras y cúpula, acorde a su estilo, aunque no precisamente a su decorado original. Todo bajo la autorización y supervisión del INAH.
Fray Eulalio Hernández 
El templo de la Inmaculada Concepción de Celaya, mejor conocido como el templo de San Francisco, está bajo resguardo de la comunidad franciscana; ellos son quienes decidieron llevar a cabo los trabajos de restauración y decorado del recinto para dignificar “la Casa de Dios”, dice el padre Fray Eulalio Hernández, guardián del convento.
El proyecto empezó desde hace dos años, cuando los frailes decidieron realizar esta obra con recursos de la propia comunidad, ya que la pintura que tenía era lisa y estaba muy deteriorada por el paso del tiempo.
Se recurrió al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para solicitar autorización y apoyo para definir los adornos, grecas y colores, que deberían llevar.
Los padres franciscanos determinaron dignificar el templo de la
Inmaculada Concepción, patrona de Celaya, los trabajos consisten
en el decorado de bóvedas, paredes y la cúpula. Hasta el momento
tienen cubierta toda la bóveda, del capitel hacia arriba.
El INAH nombró a la restauradora Gabriela Rodríguez como responsable de los trabajos, quien junto con el decorador Roberto Gómez Pérez iniciaron los trabajos haciendo calas en diferentes partes del templo para dar con el decorado y la pintura original. Hallaron diferentes muestras, entre ellas la original de pintura de tierra, rojo y negro, colores muy fuertes, agresivos, pero a la vez oscuros.
Con el apoyo de una fotografía en blanco y negro de 1947, del archivo del convento, se definieron las grecas, los colores los que sugirió el INAH, son colores pasteles: chocolate, azul cielo, gris claro y rosa, en fondo blanco con incrustaciones de hojas de oro falso (o de imitación de oro), comentó Roberto Gómez.
Fotografía de 1947
Las grecas de los gajos de la bóveda, media luna y cuadrado llevan una secuencia de un crucifijo dorado, una enredadera en filete y un medallón con una flor en pétalo en el centro.
El padre Guardián dice que en los colores no se pueden meter. Es el INAH el que los determina, considera que de acuerdo a la arquitectura y a la época, ellos tienen sus criterios técnicos, de acuerdo a los estudios que realizan de cada lugar o monumento.
Los trabajos del decorado del templo llevan año y medio y cada semana la comunidad franciscana paga entre cuatro y seis mil pesos en materiales y en salarios, dependiendo del material que se ocupe y del número de trabajadores, entre uno y tres.
Hasta este momento se ha decorado toda la bóveda del templo, del capitel hacia arriba, desde el coro hasta el altar mayor, menos la cúpula, que va a hacer la más complicada, por la altura. No se han tocado, ninguno de los retablos de cantera, ni el principal ni los laterales, para ello no hay permiso, ni siquiera para limpiarlos, porque hay una forma especial para hacerlo.
Empezaron a decorar las paredes.
En estos retablos hay filetes y anillos dorados con hojas de oro en bruñido, son hojas de oro fino, como en el retablo principal. Todo el dorado de las grecas en las bóvedas y paredes del templo se hace con hojas de oro falso.
Dejando para después el decorado de la cúpula, esta semana empezaron a decorar las paredes laterales del capitel hacia abajo, dejando libre las columnas de cantera y las pilastras; las pilastras van a llevar otro decorado, que aún se está analizando, pero muy posiblemente van a llevar una acabado de sombra: un gris sombreado con blanco y negro o un chocolate sombreado de blanco y amarillo Nápoles.

Este trabajo puede llevar todavía varios meses y aunque el padre Eulalio Hernández dice que querían terminarlo en agosto, muy posiblemente se vaya hasta diciembre, quedando pendiente el dorado de los retablos, pues en algunas columnas ya se nota el desgaste, ya sea por el tiempo o por algunos elementos que lo dañan, como el agua de los floreros.

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